Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. Habacuc 3:18.
Habacuc vio
que los errores espirituales y morales de
Judá aumentaban rápidamente, y eso lo perturbó en gran manera. Pero la reacción
de Dios le afectó aún más, ya que iba a usar a la malvada nación de Babilonia para castigar a Su pueblo. Aunque el profeta no lo entendió en profundidad,
pudo regocijarse porque había aprendido a depender de la sabiduría,
la justicia y la soberanía de Dios. Concluyó su libro con una
declaración maravillosa: «Con
todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación» (3:18).
Aunque no estaba claro cómo sobreviviría Judá, Habacuc había
aprendido a confiar en el Señor en medio de la injusticia, el sufrimiento y la pérdida. Viviría por su fe puesta
solo en Dios. Junto con esa clase de fe, llegó el gozo del Señor,
a pesar de las circunstancias que lo rodeaban.
Nosotros
también podemos regocijarnos en nuestras pruebas,
tener una confianza inamovible en Dios y
vivir en las alturas de Su soberanía.
LEA: Habacuc 3:11-19
Alabar a Dios en
las pruebas convierte las cargas en bendiciones.
