Reflexion: No dejes de creer

Jamas desmayes y si piensas hacerlo que sea a los pies de Jesus y sobre todo se humilde.


¡Si te humillas podrás conocer la gracia y el favor de nuestro Dios Altísimo! Esto es el extra que te impulsa a seguir adelante en la fe cristiana. La humildad es lo que te acerca al Señor y te engrandece. Aunque comienza siendo secreto y profundo, luego te lleva a las victorias que necesitas ver en tu vida.  Lo que Dios está esperando de ti es que vivas en la justicia, que ames hacer misericordia con los demás y que vivas dependiendo de tu Rey!
Jesús vino para darnos bendición en abundancia tal como lo declara la Biblia en Efesios 1:3. Y aunque todavía haya áreas de la vida que reflejan problemas, hemos sido bendecidos totalmente. Hoy hablaremos acerca de la importancia de poner primero nuestros ojos en Cristo y luego ver las bendiciones que Él nos puede dar en este tiempo. Si desarrollamos la humildad en nuestra vida, pronto veremos cómo somos guiados a las victorias más asombrosas en Cristo Jesús.



La humildad acerca a Dios y la altivez lo aleja
Cuando uno tiene un corazón orgulloso tiene a Jesús lejos. Y cuando Dios está lejos, el enemigo se acerca para hurtar y destruir. La humildad es someterse a Dios y a su Palabra, todos los días. Es el reducir el poder de la autosuficiencia y aumentar la dependencia al Señor. Es el decir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”
La humildad produce que el yo mengüe, es el dar lugar a una lucha espiritual entre lo que el hombre pretende y lo que Dios pretende. Cuando eres humilde, entonces eres poderoso porque tienes a Dios de tu lado!
La verdadera humildad es aprender de Jesús, lo cual comienza en lo secreto. Quienes hoy reconocemos como siervos de Dios, son personas que han pasado etapas de conflicto donde tuvieron que elegir en un momento de sus vidas entre el plan personal y el plan divino. Cuando una persona se rinde en lo secreto, se acerca a Dios y a sus propósitos.
En Jeremías 29:11 Dios declara que ha preparado un camino bueno para que tengas paz. Ese es el plan específico para ti. En Proverbios 16 vemos que a veces no todos los caminos por los que decidimos andar son buenos. Por tanto es vital esperar en Dios para que las puertas de bendición se abran! Su plan es verte feliz y lo que ha preparado para tu vida es lo mejor, por tanto no vayas a buscar al mundo lo que el Señor ya tiene preparado en la iglesia.

El ser como niños nos engrandece
En Mateo 18:2-5 Jesús resalta la humildad de los niños en cuanto a su dependencia. Los pequeños, para poder vivir, necesitan depender de sus padres. De igual manera, para poder tener victoria en el reino de los cielos la humildad nos lleva a tomarnos de la mano de Dios que es nuestro Padre celestial.
Esto también lo vemos en los comienzos de la vida del rey Salomón (1 reyes 3:5-7) cuando vemos el corazón humilde con el que se rinde a Dios cuando se encontró con el desafío de guiar al pueblo elegido. Separados del Señor, nada podemos hacer. Necesitamos inteligencia y discernimiento pues a menudo los errores que cometemos nacen de malas decisiones o por rodearnos de malas compañías. Dios vio la humildad de su corazón y no solo lo hizo el hombre más sabio sino que además le añadió grandes riquezas y poder.

¿Cómo agradar a Dios?
En Miqueas 6:6-7 el profeta se hace la misma pregunta y la respuesta del Señor es bien simple:
Que hagamos justicia, esto es vivir dependiente de Dios. Es tenerle respeto a lo que Él ha enseñado.
Amar la misericordia, no solamente buscar el beneficio propio sino también pensar en el otro y amarlo.

Humillarse ante Dios reconociendo su grandeza.
Jesús se humilló en lo profundo de su ser y se hizo luego siervo ante los hombres. La verdadera humildad no es la que se ve, pues es cuando uno decide en su corazón depender, orar, obedecer a sus autoridades, honrar a los padres, ser fiel a su familia, etc… las cuales son señales que nos llevan por el buen camino que debemos andar.
Y hoy a Jesús le decimos Rey de reyes y Señor de señores” porque ha venció en la cruz, pero hasta él tuvo que pasar por un momento donde tuvo que humillarse y avanzar por fe.
Tal como la semilla que al caer en la tierra debe decidir seguir siendo semilla o morir, echar raíces y dar mucho. El andar cristiano también depende de cuánto dejo de mí para darle lugar a Él en mi vida, y Él nos responde con gozo, paz y alegría. Dios no desprecia al corazón contrito y humillado.

La humildad era el arma secreta de David
Cuando, siendo un joven, se enfrentó a Goliat, le declaró que en sus propias fuerzas no estaba la victoria sino en su dependencia del Dios Altísimo. David se tomaba de la mano de su Padre Celestial ¡y los milagros ocurrían!
La humildad produce grandes cambios y nos conduce a grandes victorias, el ir a los pies de Cristo nos transforma la existencia.
En Mateo 15:30 vemos como los necesitados iban a los pies de Cristo y recibían el milagro.
En Marcos 5:22-23 vemos como un gran religioso decide humillarse y depender del Señor y termina viendo la victoria en su familia.
En Lucas 7:37-48 vemos que la adoración al postrarse ante Dios es poderosa.
Cuando te humillas eres poderoso. El Señor quiere suplir todo lo que te falta pues Él en ti es la fuente de la victoria! El secreto es tener un corazón humillado y rendirse a sus pies.
Dios no va pasar de largo. Cuando te rindes, te acercas al milagro. No busques más la opinión de las personas más que la opinión de Dios. Tal como ocurría con Marta o María, de las cuales una se ocupaba de lo que se suponía que debía hacer y la otra se rendía a los pies de Cristo. No permitas que las muchas actividades te alejen de un tiempo de unos minutos a los pies de Jesús cada día.

Y para finalizar, podemos tener en cuenta los siguientes puntos en cuanto a la humildad:
Nuestra victoria depende de estar a los pies de Cristo pues no podemos ir a ningún lado sin Él.
Nunca es tarde para que humillarse y permitir que Él nos levante.
Tú inteligencia o habilidad no está por encima de la sabiduría de Dios, por tanto déjate guiar por Él.